miércoles, 3 de octubre de 2012

¡Listos para trabajar!

En un país como Chad en el que las dificultades para alimentarse y las 
condiciones de vida son tan adversas, estar dispuesto para trabajar y
sentir gusto por hacer las cosas bien hechas ya es haber recibido una
gran herencia. Así se pensó al principio y nosotros estamos
convencidos de ello al máximo. Por esta razón, cada día los niños
tienen un momento de estudio, otro de ocio y otro de trabajo.
Para estos espíritus libres y aventureros, acostumbrados a vagar por
las calles de su ciudad sin otro rumbo que buscarse la vida de la
mejor manera que cada día se presente, resulta difícil acostumbrarse a
un trabajo fijo con el que  no vas a encontrar una recompensa
inmediata. Sin desanimarse, pero sí con momentos de dificultad, cada
día les transmitimos los valores del trabajo y el placer que se tiene
cuando un trabajo está bien hecho.
Como estrategia para conseguir este fin les animamos a repetir cada
día: “yo estoy listo para trabajar”. Una fórmula que a fuerza de
repetirse creeremos que cambiará la expresión: “ je ne travaille pas”
 Ya se han recogido los cacahuetes que se sembraron. Ahora hay que
ponerlos a secar al sol antes de poder utilizarlos para hacer aceite o
tostarlos para  las salsas de la bola. Extendidos a pleno sol  un
montón de cacahuetes se convierten en tentación  insostenible para los
niños, que al no poder resistirse comienzan a ingeniárselas para
llenarse los bolsillos de cacahuetes que se comerán a escondidas.
Este año para evitar  esos problemas hemos decidido extenderlos al sol
en el patio de nuestra casa. De esta manera, cada tarde hay que
recogerlos y guardarlos en los sacos a la cubierta de la humedad de la
noche.
 Resulta gracioso ver como a las 17:00h se amontonan los niños junto a
la verja de casa “listos para trabajar” porque al final de su trabajo
recibirán un puñado de cacahuetes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario